Finalizado el prensado, el mosto puede ser clarificado inmediatamente con el flotador.
Como el tratamiento dura 3-4 horas en total, se puede trabajar a temperatura ambiente, evitando refrigerar los mostos sin correr el riesgo de inicio de procesos de fermentación indeseados.
El flotador se conecta al depósito a clarificar mediante tubería normal empleada en bodega. El tratamiento consiste en el aporte de una determinada cantidad de gas el que, al juntarse con las heces, provoca que se eleven en el depósito; el gas empleado puede ser nitrógeno o aire. No es necesario el uso de aditivos habituales de clarificación, pero sí se requiere la acción enzimática en el mosto después del prensado.
Durante el proceso las heces son conducidas hacia arriba y se concentran en una espuma compacta igual al 3%-5% del volumen inicial: esto da por resultado un porcentaje de límpido bastante mayor al obtenido con los procesos de decantación.
Finalizada la flotación, el mosto límpido es fácilmente separado del fondo por trasiego; la cantidad restante de turbio es mínima.
Los resultados del desfangado son excelentes y, gracias a la rapidez del proceso y al mínimo empleo (en el límite nulo) de aditivos de clarificación, las características aromáticas de los mostos se mantienen casi intactas.
Los mostos tratados con este sistema no requieren filtrados adicionales.
El empleo de esta técnica de clarificación en combinación con un prensado especialmente rápido, como el llevado a cabo con una membrana central elástica (véase Softpress en la sección
Prensas neumáticas), permite obtener rápidamente un mosto clarificado listo para la fermentación a partir de uva recién recogida, favoreciendo la calidad.